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la recuperación de la industria automotriz será lenta, pues podría tardar de 2 a 3 años. Para este año se espera la venta de entre 730 y 760 mil unidades en México, cifras similares a las registradas en 1998 y 1999.
Recuperar niveles de un millón de unidades vendidas en el país tomará tiempo, consideraron representantes del sector automotor en una mesa redonda organizada por EL FINANCIERO, en las instalaciones del ITESM Campus Ciudad de México.
La industria automotriz en México es reflejo de lo que sucede en el país. Su recuperación será lenta, pues podría tardar hasta dos y tres años. Este año se espera la venta de entre 730 y 760 mil unidades nuevas en México, cifras similares a las que registraba el país entre 1998 y 1999. Y mientras, países como Brasil o Argentina mejoran su comercialización con apoyo de incentivos fiscales.
Así lo consideraron especialistas de la industria automotriz en el marco de la mesa redonda denominada "Crisis del sector automotriz, ¿ya tocamos fondo?", organizada por EL FINANCIERO a propósito de su Aniversario XXVIII, en las instalaciones del ITESM Campus Ciudad de México.
Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA); Guillermo Rosales, director de relaciones gubernamentales de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA); Bruno Cattori, director general de Mercedes Benz Autos México; Leopoldo Orellana, director general de Mazda México; Alfonso Romero, director de relaciones gubernamentales de Volkswagen de México; y Daniel Moska Arreola, director de la división de Negocios del ITESM, coincidieron en lo anterior.
Sin llegar a un consenso respecto a si la industria automotriz ya tocó o no fondo en México, considerando la información que dan a conocer la AMIA y la AMDA, los ponentes refirieron que se vive el momento más crítico en años y que la recuperación será lenta.
Romero, Moska, Orellana y Cattori consideraron que la industria comienza a tocar fondo -o ya lo tocó-, situación en la que no coincidió Solís. Citó que en los últimos 14 meses la crisis económica afectó las finanzas personales de los consumidores, quienes pospusieron decisiones de compra de bienes durables en México y el mundo.
El quinto elemento
Explicó que los primeros seis meses del año en Estados Unidos el índice de confianza del consumidor arrojó los índices más bajos históricos desde que se construye ese indicador, en 1967. En México, refirió, el quinto elemento del índice de confianza -el de compra de bienes durables- cayó 23 por ciento en septiembre respecto al mismo mes del año anterior, que también arrojaba deterioro.
Agregó que ambos indicadores, pese a ligeros movimientos al alza, no dan cuenta de una recuperación en la confianza del consumidor. Asimismo, explicó que la industria automotriz acumula de enero a septiembre una caída de 31.5 por ciento en las ventas internas, y aunque las cifras de los últimos meses no son tan negativas como las que arrojaron los primeros meses, tienen una base comparativa ya deteriorada. En octubre la caída habría sido de alrededor de 20 por ciento, lo que no significa que haya una recuperación.
"Los números fríos nos dicen que no estamos en el fondo. Seguimos cayendo, es más, el periodo octubre 2008-septiembre 2009 nos dice que andamos por 780 mil unidades a vender este año. Nosotros pensamos que vamos a vender entre 750 mil y 760 mil unidades, aunque hay quien estima que menos. Estamos por llegar al fondo, pero yo no lo veo", indicó.
Orellana comentó que las cifras apuntan a que ya hubo un punto de inflexión que se percibe en las ventas de la industria automotriz: citó que si bien en los primeros nueve meses del año la comercialización ha caído 30 por ciento, sólo en septiembre el descenso fue de 23 por ciento y en octubre apuntan a un retroceso de 18 a 20 por ciento.
"Entiendo que en septiembre y octubre del año pasado había caída acumulada, pero es innegable que hay un punto de inflexión y que las caídas serán menores, esperemos que pronto ya no haya caídas sino un crecimiento contra el año anterior", agregó, argumentando que la salida no es exponencial, pero sí refleja un cierto nivel de recuperación. 4
Recordó también que el peor momento en ventas de autos en Estados Unidos fue en octubre y noviembre de 2008, y en México fue entre enero y febrero, es decir, dos o tres meses después.
"En octubre hubo un repunte en ventas en Estados Unidos, respecto a ese mes de 2008. ¿Qué significa? Que en dos o tres meses nosotros vamos a seguir esa tendencia y hacia finales del año, quizá enero o febrero, ya veamos cifras de cero por ciento, ya sin caídas, sino estabilidad", comentó, y estimó que este año en el país se venderán entre 730 mil y 740 mil unidades, lo que hace al mercado interno más competido.
Cattori, quien consideró que este año se venderán entre 750 mil y 760 mil unidades, explicó que es importante ver las cifras en perspectiva e indicó que él considera que la industria ya tocó fondo, pero sin que se vea claramente la recuperación.
Agregó que la marca de autos de lujo registró su peor momento entre octubre y noviembre del año pasado y en el segundo y tercer trimestre de este año. Como sus precios estaban en dólares, decidieron comercializar en pesos, sanear sus inventarios y mantener la rentabilidad de los concesionarios.
Sin embargo, dijo, en el rubro de los camiones pesados la compañía ya tiene órdenes de compra hasta el primer trimestre de 2010, y en los autos de lujo los consumidores han retomado sus compras pues vislumbran mejores perspectivas económicas.
Desaceleración
Rosales, por su parte, afirmó que el sector automotor ya enfrentaba una desaceleración desde hace varios años, y éste es reflejo de lo que pasa en el país con decisiones políticas equivocadas.
"La industria estuvo en la cima en enero de 2006, y desde entonces ha estado en desaceleración. Al parecer, la salida está en función de lo que ocurra en Estados Unidos, ya que el país no está haciendo nada, y porque las cifras de colocación de unidades en este mercado son similares a las de 1998", dijo. Cuestionó también los resultados del Programa de Chatarrización y el ingreso de autos importados al país.
Romero agregó que falta tiempo para empezar a despegar en las ventas, pues un pronóstico optimista es de tres años para alcanzar las cifras de bonanza que se tuvieron, pero la recuperación podría tardar hasta cinco años.
Moska dijo que la industria automotriz es muy importante para el país, con divisas estimadas de 17 mil millones de dólares al año, y que el Programa de renovación vehicular debería considerar un apoyo federal no de 15 mil pesos, sino hasta de 25 mil pesos; todo ello acompañado de esfuerzos de la industria en innovación, para ofrecer autos que utilicen menos combustible. Romero consideró también que el Programa de Chatarrización, que vence este mes, "no ha jalado" y que el plazo debería ser reconsiderado.
Brasil y Coahuila
El representante de la AMDA externó que este año México cerrará el año con ventas en niveles similares a los de 1998-1999, cuando desplazaba 750 mil vehículos al año, cifra similar a la que tenía el mercado brasileño.
"Ahora nosotros regresamos a esos niveles, mientras que en Brasil superarán los dos millones de vehículos este año. Algo estamos haciendo mal".
Solís añadió que en 2005 se consumían en México diez vehículos por cada mil habitantes, en Brasil eran nueve y en Argentina ocho; de 2005 a 2008 Brasil creció a 14 vehículos por cada mil habitantes y Argentina a 15, mientras que México cayó a nueve. Una razón para que ello sucediera, dijo, fue la introducción de autos usados de importación a nuestro país.
De 2005 a 2008 ingresaron a México 4.5 millones de vehículos usados, que hicieron caer 15 por ciento el mercado interno de vehículos nuevos, mientras Brasil y Argentina crecieron 80 por ciento.
Romero y Solís dijeron que actualmente en México se está trabajando en mejorar el marco normativo que rige a la industria, para incentivarla.
El presidente de AMIA manifestó que en los próximos días estará en la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) un proyecto de norma de condiciones físico-mecánicas y seguridad para autos usados, cuyo objetivo será mejorar el nivel del parque vehicular, pues en México no existe una regulación que determine el fin de la vida útil de un vehículo: cualquier unidad, independientemente de su condición o antigüedad, se puede vender, asegurar, circular, reemplacarse, etcétera. Con una norma, los arreglos mecánicos encarecerían el uso del vehículo.
"Cuando tengamos fin de vida útil tendremos una mejor dinámica en los autos usados", afirmó, impulsando el desarrollo del mercado interno, incluso sobre las exportaciones.
Asimismo, dijo, se requiere de la quita de impuestos para los autos nuevos, como sucede en Brasil -a finales del año pasado quitó los gravámenes sobre autos nuevos y este año crecerán sus ventas entre 5 y 6 por ciento-, y seguir las decisiones que se han tomado en Coahuila y Querétaro, entidades en donde se han eliminado impuestos.
Coahuila, por ejemplo, recortó a 20 por ciento el pago de tenencia de un auto nuevo los primeros dos años y el 50 por ciento del Impuesto sobre Autos Nuevos (ISAN). Ambas medidas harían que los clientes decidieran comprar un vehículo en Coahuila, en lugar de que en su propio estado.
"De la crisis salimos o con quitas de impuestos o con un programa agresivo, no como el piloto que tenemos de renovación vehicular", expresó.
Orellana indicó que las armadoras, por su parte, deben tratar de controlar las variables que tienen a su alcance. Mazda, dijo, trabaja en ser más eficiente, busca una mayor participación de mercado y cumplir las expectativas de los consumidores, además de dar una mayor atención y cuidar los inventarios.
Cattori dijo que Mercedes Benz ha reducido sus gastos, ha mejorado el índice de satisfacción del cliente, ha convertido sus precios de dólares a pesos y maneja tasas de interés de un punto por debajo del promedio del mercado. La marca quiere ofrecer un auto híbrido en México y Volkswagen invierte mil millones de dólares en la ampliación de su planta en Puebla, para producir un nuevo vehículo.
Los mil 300 distribuidores que operan en el país han tomado la decisión de no incrementar los precios de los vehículos, a pesar de que los márgenes de utilidad se han visto afectados, exteriorizó Rosales.
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